Inicios de la producción ovina en Uruguay

La producción ovina ha sido una de los grandes protagonistas en la historia del desarrollo económico y social del Uruguay. Durante mucho tiempo fue el principal rubro proveedor de divisas del país y jugó un papel fundamental en el aprovisionamiento de materia prima  permitiendo el desarrollo de la industria textil nacional así como obtener una de las principales fuentes alimenticias en el desarrollo rural de nuestro país y lo sigue siendo en el presente.

Aunque discutido, es muy probable que los primeros ovinos ingresados a la Banda Oriental fueran anteriores  a los primeros vacunos y equinos traídos por Hernandarias en el año 1611. Según Mena Segarra  las primeras introducciones de cabezas ovinas se remontan a 1608 cuando los portugueses construyeron la “Nova Colonia do Sacramento”; fueron ovejas de las llamadas “churras” de poca lana, sin rizo y de muy baja calidad y que darían origen luego a la oveja criolla. A partir de entonces la presencia del ovino en la generación de riqueza de nuestro país fue cada vez más importante.

A fines del siglo XVIII ya existían registros de exportaciones de lana mientras comenzaba la introducción de razas ovinas con el objetivo de mejorar la oferta de lana de exportación y la producción de carne. Entre 1792 y 1796  los registros de exportaciones de lana sucia llegaban a 31 mil kilogramos y fueron en esos años que se introdujeron los primeros animales Merino (10 carneros y 20 ovejas), procedentes de Cádiz y traídos por Manuel José Lubarden.

La prosperidad ganadera  se detiene y comienza a revertirse en  la primera mitad del siglo XIX como consecuencia de las descontroladas matanzas vacunas y ovinas que caracterizaron ese  período de emancipación y revoluciones armadas. En 1852, un año después de la Paz de la Guerra Grande, el censo ganadero registraba 2 millones de vacunos y 800 mil lanares de los cuales 660 mil eran de raza criolla y el resto mestizos.

Sin embargo, los intentos de continuar con la mejora genética de la población ovina se mantuvieron: La introducción de razas mejoradoras ovinas desde Inglaterra y España llevada adelante por Juan Jackson y Francisco Aguilar en 1830 dio inicio a un período de inversión que será la base de un fuerte crecimiento a partir de 1860; en 1838 se importaron 300 ejemplares Merinos del tipo francés de Naz, adquiridos por la cabaña Giraud; en 1840 se introdujeron los primeros ejemplares de la raza sajona Negrette y de la raza South Down; posterior a la Guerra Grande, en 1854 Walker importa varios lotes de Romney Marsh y el Sr. Ordoñana trae Merino Mauchamps; un año después el Sr. Giot introduce varios lotes de carneros Rambouillet y en 1862 ingresaron los primeros ejemplares de la raza Lincoln comprados por Antonio y Teodoro Prangue.

Comienza entonces una época de fuerte impulso de la producción ovina. En 1860 se alcanzaba una población ovina de 2.6 millones de cabezas dentro de una mezcla desordenada de muchas razas que se cruzaban con la criolla. Doce  años después  esa cifra se multiplicó por siete alcanzando un valor de 20 millones de cabezas. Esta notable expansión del ovino estuvo propiciada por una coyuntura externa muy particular de aumento de la demanda de lana a raíz de  la ausencia exportadora de algodón sureño de América del Norte como consecuencia de la Guerra de Secesión (1861-1865). Las altas tasas de crecimiento de la producción  ovina se mantuvieron en los años posteriores registrándose durante el  período 1896 y 1900 un promedio anual de lana exportada de 40,3 millones de kilogramos de lana sucia.

Por un lado, la demanda externa  de lana liderada por Gran Bretaña  promovía el desarrollo de una orientación lanera -la que a nivel productivo fue canalizada principalmente a través del mejoramiento de la raza criolla con cruzamiento de razas laneras como Merino, Rambouillet y Negrette-, pero por el otro, comenzaron a aparecer señales, aunque de mucho menor intensidad, de una industria frigorífica incipiente que generó condiciones para la introducción de razas con orientación carnicera como Lincoln y Romney Marsh.


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